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HITLER POR MIL AÑOS

Memorias de un fascista

LÉON DEGRELLE

HITLER POR MIL AΡOS - Memorias de un fascista - LΙON DEGRELLE

160 páginas
14,5 x 21 cm.
Ediciones Sieghels
2012
, Argentina
tapa: color, plastificada,
 Precio para Argentina: 40 pesos
 Precio internacional: 15 euros

De todos los líderes llamados "fascistas" en los países que tomaron parte en la segunda guerra mundial, León Degrelle fue el único sobreviviente.
Degrelle ha conocido muy de cerca a Hitler, quien además siempre manifestó un cariño especial por él, de modo que hoy puede contarnos desde una posición de excepción qué clase de ser humano era verdaderamente; cómo pensaba, qué quería, qué proyectaba, cuáles eran sus pasiones, sus cambios de humor, sus preferencias, sus fantasías.
Si existieran historiadores realmente objetivos, Degrelle sería uno de los testigos de mayor valor. ¿Quién, entre los supervivientes políticos de 1945, ha conocido a Hitler o Mussolini más directamente que él? ¿Quién podría, con más precisión, explicar qué tipos de hombres eran?
Sin embargo, su testimonio fue completamente ignorado por la historia y su persona perseguida hasta extremos inimaginables. Hasta el derecho a una vida digna se le intentó quitar atentando repetidamente contra su vida y la de su familia y condenándolo al exilio. No se puede negar empero que Degrelle se unió a la gran contienda buscando el bien de su patria, Bélgica, y el de una Europa unida.
Pero aun cuando se quiso impedir incluso que se hable de él, su voz no pudo ser silenciada y en estas memorias encontramos un testimonio excepcional sobre la historia y el destino del pretendido "Reich de los mil años" y particularmente de su líder, Adolf Hitler.

 

ÍNDICE

Prólogo de Otto Skorzeny
I- El amordazamiento de los vencidos
II- Cuando Europa era fascista
III- Hacia el poder a los veinticinco años
IV- Estalla Europa
V- Hitler, para mil años
VI- Al lado de los alemanes
VII- Los tranvías de Moscú
VIII- El infierno ruso
IX- ¿Quién era Hitler?
X- De Stalingrado a San Sebastian
XI- Los exilados
XII- ¿Y si Hitler hubiera ganado?

Prólogo

 

El editor y el autor de este libro, me han pedido que escriba un prólogo para él, y con sumo gusto voy a redactarlo.
He aceptado esta tarea, ya que el autor, LEÓN DEGRELLE, es un viejo camarada de armas mío. Es una cosa muy especial esta camaradería del frente de la Segunda Guerra Mundial. Cuando me encuentro hoy, casi 30 años después, con un sargento o un coronel de los que conocen como yo lo que fue el combate de Rusia, inmediatamente comenzamos a cambiar impresiones y recuerdos, pese a que casi siempre están ligados a nuestros amigos muertos, al hambre, a las privaciones o al espantoso frío pasado.
Cada combatiente en Rusia, se siente muy allegado a otros camaradas. Nosotros sabemos, uno y otro, por qué hemos luchado.
Hoy día se ha olvidado casi por completo que a nuestro lado, con los soldados alemanes, han luchado, sufrido y muerte, voluntarios de casi todos los países europeos. Ya en el mes de septiembre de 1941, mi División DAS REICH encontró cerca de Smolensk a la División Azul española, que se hallaba en marcha hacia el frente. Unas semanas mas tarde, a la vista de Moscú, vimos unos voluntarios franceses heridos. Tampoco se debe olvidar que en estos últimos meses de 1941, en todas las Divisiones alemanas se podían encontrar también rusos, casi todos ellos prisioneros, que se habían unido a las unidades alemanas, y trabajaban como mecánicos o en los servicios de mantenimiento, pero que, si era necesario, tomaban las armas.
Fue especialmente en las Divisiones de las WAFFEN SS donde se encuadraron .en principio los batallones de voluntarios, que más tarde se fueron extendiendo a Regimientos, Brigadas y Divisiones. Nosotros teníamos miles de voluntarios de Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y Francia, y también voluntarios de países neutrales, como suizos, finlandeses, suecos y musulmanes de Servia, que lucharon en nuestras filas.
Creo que constituirá un símbolo de lo que puede ser la amistad entre las naciones que se sepa que en los últimos días de la guerra, una última compañía de franceses voluntarios luchaban en Berlín defendiendo la Cancillería del Reich. Ninguno de estos voluntarios fue un traidor a la patria. Todos aquellos hombres jóvenes arriesgaron su vida para conjurar un peligro que, según su opinión, estaba en marcha desde el Este hacia Europa. Ellos olvidaron todo lo que les podía separar de Alemania, y vieron solamente el peligro y, para más tarde, un futuro europeo en unión de Alemania. Estas solamente eran las razones e ideales que unieron a cientos de miles de voluntarios en nuestra comunidad del frente.
Hoy día, todos hablan de la necesidad de unificar* Europa, y los políticos de hoy, al menos en teoría, inscriben la misma idea sobre sus banderas.
Los voluntarios de aquellos tiempos, que lucharon con nosotros, fueron tratados después de perder la guerra, como traidores en sus respectivos países, fueron condenados a muerte o han pasado largos años en prisión. Ellos tuvieron solamente una culpa: creían, ya entonces, en una Europa unida, y tenían la esperanza de poder realizar, con la ayuda de Alemania y junto con Alemania, aquella visión de un futuro mejor. Su voluntad y aspiraciones, sus esperanzas estaban justificadas y eran válidas también para estos tiempos; únicamente su visión pecó de prematura.
Mi camarada LEÓN DEGRELLE, era ya en estos años un hombre de la política que tenía sus admiradores especialmente en la parte Sur de Bélgica, con los belgas de habla francesa. El estaba convencido de que, como voluntario con el uniforme alemán, cumplía con su deber y con su patria. Esta convicción nadie puede desmentirla en LEÓN DEGRELLE, o ponerla en duda. Estoy convencido de que LEÓN DEGRELLE, con su legión de Wallonia, quería luchar hasta alcanzar un derecho de autodeterminación para su patria en una Europa futura.
Había muy pocas unidades voluntarias en el Ejército alemán que hayan combatido o combatieron tan valientemente como los voluntarios belgas bajo el mando de LEÓN DEGRELLE. Este valiente soldado fue herido muchas veces a la cabeza de sus unidades, y recibió, con todo derecho, las más altas distinciones militares alemanas.
Entre febrero y marzo de 1945, cuando yo era comandante al mando de una División en Schwedt, al Este del río Oder, LEÓN DEGRELLE estuvo luchando con su División cerca de Stagart, a pocos kilómetros al norte de Schwedt. Nuestras dos Divisiones fueron entonces en este fren­te las unidades que lucharon en las más avanzadas posiciones al Este.
Yo, y conmigo todos los antiguos cantaradas del frente del Este, esperamos un pleno éxito para el nuevo libro de LEÓN DEGRELLE, pero especialmente deseamos que ahora, 25 años después del fin de la guerra, haya muy pronto una posibilidad para él, de poder volver como hombre libre y estimado a su patria. Un soldado valiente que ha luchado y arriesgado su vida según su convicción honrada, merece, según mi opinión, el respeto, al menos, del mundo de hoy.

Otto SKORZENY
Marzo de 1969