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La naturaleza del hombre

Antropología filosófica del ser humano

Jacques de Mahieu

La naturaleza del hombre - Antropologνa filosσfica del ser humano - Jacques de Mahieu

190 páginas
14,5 x 21 cm.
Ediciones Sieghels
2012
, Argentina
tapa: color, plastificada,
 Precio para Argentina: 65 pesos
 Precio internacional: 17 euros

Desde hace más de 2.500 años el Hombre de Occidente viene buscando conocerse a sí mismo y tratando de dar una razón de su presencia en el Universo. A lo largo de más de 25 siglos, desde todas las ramas del saber se ha intentado hallar una respuesta aunque más no sea medianamente satisfactoria a una pregunta que, en si misma, es sorprendentemente sencilla: ¿qué es el hombre?
Multiplicidad de disciplinas se han ocupado y siguen ocupándose del problema sin poder arribar a una integral, comprensiva y abarcativa Ciencia del Hombre, que nos considere en nuestra totalidad y no sólo en aspectos parciales.
Hace más de medio siglo un agudo pensador francés, emigrado a la Argentina por los avatares de esa catástrofe que fue la Segunda Guerra Mundial europea, intentó realizarlo. El resultado de ello es este libro.

 

ÍNDICE

Prefacio 9
Prólogo 11
Capítulo I
EL HOMBRE INTERIOR 15
1. La experiencia fundamental 15
2. El sentimiento cenestésico 16
3. La duración 17
4. El dinamismo psíquico 19
5. LLa adaptación interior 21
6. El orden de la duración 22
7. Intención directriz y finalidad 24
8. La voluntad 26
9. Afirmación y negación de la personalidad 27
10. La conciencia 29
11. El subconsciente 30
12. El inconsciente 32
13. El ensimismamiento 34
14. Los datos de nuestra duración 36
15. La lucha por la autonomía personal 37
Capítulo II
EL HOMBRE OBJETIVO 41
16. El conocimiento del yo corporal 41
17. Diferenciación material del cuerpo 43
18. Estructura del cuerpo 44
19. El dinamismo del cuerpo 46
20. La organización funcional del cuerpo 47
21. El instinto orgánico 49
22. Memoria y previsión orgánicas 50
23. El cuerpo, conjunto biológico 52
6
24. Unidad y complejidad del cuerpo 54
25. La evolución del cuerpo 56
26. La vida corporal 57
27. La voluntad corporal 59
28. La duración corporal 61
29. El tiempo fisiológico 62
30. La lucha por la vida del cuerpo 64
Capítulo III
LA UNIDAD DEL HOMBRE 67
31. La duración biopsíquica 67
32. Las sensaciones biopsíquicas 69
33. La emoción biopsíquica 70
34. El instinto biopsíquico 71
35. Unidad de la inteligencia 73
36. Los genes biopsíquicos 75
37. El pensamiento psíquico es orgánico 77
38. La vida orgánica es pensamiento 78
39. Materia e inteligencia 80
40. Dualidad o unidad 81
41. El individuo 83
42. La persona 84
43. La personalidad 85
44. Esencia y existencia 87
45. La lucha personal por la vida 89
Capítulo IV:
DEPENDENCIA DEL HOMBRE 91
46. La herencia 91
47. La evolución 92
48. El individuo, factor de la evolución 94
49. El individuo, parte del universo 96
50. Dependencia cósmica del hombre 97
51. Ritmo cósmico y ritmo biopsíquico 99
52. El "cuerpo cósmico" 100
53. El conocimiento del mundo exterior 102
54. El aporte psíquico del mundo exterior 104
55. La formación cósmica de la personalidad: el suelo 106
56. La formación cósmica de la personalidad: el clima 107
7
57. La formación cósmica de la personalidad: el paisaje 109
58. El sentimiento de la naturaleza 110
59. El dominio del universo 112
60. Dependencia y autonomía del hombre 114
Capítulo V
EL HOMBRE SEXUADO 117
61. Incompletud del hombre 117
62. El instinto sexual 118
63. La unión sexual 120
64. La desigualdad de los sexos 121
65. La armonía de la pareja 123
66. La intuición sexual 125
67. Amor físico y amor sentimental 126
68. El acabamiento personal en el amor 127
69. El amor como conquista 129
70. La superación de sí mismo 130
71. La selección amorosa 132
72. La belleza erótica 133
73. La creación de la vida 135
74. La propagación de la raza 137
75. Las bases sexuales de la familia 138
Capítulo VI:
EL HOMBRE SOCIAL 141
76. Naturaleza social del hombre 141
77. Herencia social del hombre 142
78. Desigualdad y jerarquía 144
79. Servicio y protección 146
80. Especializaci6n funcional del hombre 147
81. El espíritu del grupo 149
82. La presión del medio social 150
83. La resistencia personal a la presión social 152
84. La voluntad personal de poderío social 154
85. Lucha y solidaridad social 156
86. Sumisión del individuo a la sociedad 157
87. Vida social y libertad 159
88. El hombre, agente de la duración social 161
89. El yo social 162
8
90. El hombre integral 164
Capítulo VII
ACCIÓN DEL HOMBRE 167
91. El acto 167
92. Valor intencional del acto 168
93. Calificación moral del acto 170
94. Valor personal de la calificación moral 171
95. Moral personal y moral social 173
96. El juicio moral 174
97. La afectividad moral 176
98. El cuerpo, substrato de la afirmación moral 177
99. Condición voluntaria del acto moral 179
100. La responsabilidad moral 181
101. La pasión 182
102. El absoluto moral 184
103. El esfuerzo moral 185
104. El pecado y el remordimiento 187
105. La voluntad de poderío personal 189

PREFACIO

 

Profesor universitario, fundador del Instituto de Ciencia del Hombre, distinguido por sus investigaciones antropológicas, profundo estudioso de las ciencias políticas, sociales y económicas, prolífico autor de valiosos textos, Jacques Marie de Mahieu ha sido y es un ser de increíble actividad intelectual.

Como a veces sucede con grandes artistas, filósofos o compositores, su legado fue crecientemente valorado luego de su desaparición física, en 1990. Cada vez más sus numerosas obras son requeridas y los lectores encuentran que la mayoría de ellas están agotadas.

Lograr que eso no sea así, que en alguna medida las obras de Mahieu sigan estando disponibles para un público que procura alcanzar la riqueza y diversidad de conocimientos que él poseía y testimonió con sus escritos, requiere de un empeño sostenido de algunos de sus discípulos.

Esta edición de "La naturaleza del hombre" es posible gracias a Xavier de Mahieu, a la colaboración de Marcela Baez Mansilla, al importantísimo aporte de Alejandro Vega, que prosigue con las tareas de investigación del Maestro, y al arduo trabajo de compaginación y diagramación de Librería Argentina.

Héctor D. Buela
2012

PRÓLOGO

 

Desde hace más de 2.500 años el Hombre de Occidente viene buscando conocerse a sí mismo y tratando de dar una razón de su presencia en el Universo. A lo largo de más de 25 siglos, pensadores, filósofos, teólogos, moralistas y — últimamente — psicólogos, médicos, sociólogos, biólogos, antropólogos, etnólogos y, por lo que pudiera valer: hasta periodistas, han tratado de hallar una respuesta aunque más no sea medianamente satisfactoria a una pregunta que, en sí misma, es sorprendentemente sencilla: ¿qué es el hombre? ¿Qué es este ser que un buen día salió de su caverna primitiva y conquistó los valles de los grandes ríos para, después, lanzarse sobre las llanuras y recorrerlas hasta chocar con los mares; y esto tan sólo para construir naves que dominaran los océanos, permitiéndole conquistar continentes enteros? ¿Qué es este ser que no se ha conformado con ello y hoy habla de un "Nuevo Orden Global", como si ya hubiese llegado el momento en el que hasta el planeta le queda chico? ¿Qué es este eterno buscador y conquistador que ya ha caminado sobre la Luna y que sigue, poco a poco, buscando el camino hacia las estrellas?
El gran problema es que, aún a pesar de más de 2.500 años de búsqueda y de especulación, no lo sabemos demasiado bien. Como incluso lo demuestra la multiplicidad de disciplinas, arriba mencionadas, que se han ocupado y siguen ocupándose del problema sin poder arribar a una integral, comprensiva y abarcativa Ciencia del Hombre.
Hace casi medio siglo atrás, un agudo pensador francés, emigrado a la Argentina por los avatares de esa catástrofe que fue la Segunda Guerra Mundial europea, intentó una respuesta a las preguntas planteadas. El resultado de ello es este libro.
"La Naturaleza del Hombre" se publicó en 1955, un año lleno de grandes conmociones políticas para la Argentina. En ese momento, Jaime María de Mahieu hacía relativamente pocos años que había llegado al país y todavía trataba de "escribir en castellano pensando en francés" según me comentó en una oportunidad; algo que en cierta medida se siente en el estilo general de la obra. En esta edición electrónica debemos dejar constancia, pues, que hemos eliminado tímidamente y con mucho cuidado algunos de los galicismos más obvios — básicamente sólo aquellos que realmente dificultaban innecesariamente la comprensión de un texto ya de por si complejo — y, por supuesto, también se han eliminado unos, pocos, errores de imprenta evidentes contenidos en el original.
Otro detalle que debe ser mencionado es la subdivisión del texto en párrafos. En la edición original, siguiendo un estilo bastante común en algunos autores de aquellos tiempos, en todos los capítulos cada punto es un párrafo único. Para una edición electrónica como la presente esto representaría un verdadero desafío a la capacidad de lectura en pantalla y por ello hemos realizado una subdivisión de dichos párrafos únicos de la manera más criteriosa posible, en beneficio de una claridad de diseño que contribuya a una claridad de exposición.
Salvo lo expresado, el texto aquí reproducido es la versión completa y fiel del original de 1955; a excepción, naturalmente, de algún error que pudo haberse deslizado por el reconocimiento óptico de los caracteres de un libro de casi medio siglo de antigüedad, muy bien impreso, pero compuesto en tipografía de linotipo; algo que no ayuda precisamente a este tipo de proceso.
En cuanto al contenido de la obra en sí, no cometeré aquí la arrogante imprudencia de intentar una evaluación. Fuí amigo y discípulo de Jaime María de Mahieu, y si hay algo que aprendí al lado del viejo Profesor, eso fue respetar un trabajo intelectual honesto; aún desde el disenso. Porque incluso desde el disenso se aprende y, al menos en mi experiencia personal, muchas veces el disenso respetuoso permite aprender muchísimo más que la adulación obsecuente, generadora, por norma, del mero plagio; confeso a veces y subrepticio en la gran mayoría de los casos. Habiéndome familiarizado durante varios años con el pensamiento de Jaime María de Mahieu, aún hoy no dejo de maravillarme del número bastante grande de individuos que lo recitan pero no lo citan.
Con todo, hay algunas precisiones que creo que al lector del Siglo XXI le conviene saber.
En "La Naturaleza del Hombre" se hace varias veces referencia a Carrel. Alexis Carrel (1873/1944), por quien de Mahieu sentía un sólido respeto, recibió el Premio Nobel de Medicina en 1912 por su nueva técnica de suturar vasos sanguíneos, una innovación que más tarde sería esencial para permitir el transplante de órganos. Preocupado por lograr una visión integral del ser humano, fue uno de los que más marcadamente señaló la necesidad de establecer una verdadera Ciencia del Hombre que nos considerara en nuestra totalidad y no en aspectos parciales como lo hacen todas las ciencias que directa o indirectamente se ocupan del ser humano. Gran parte de su pensamiento está plasmado en un libro: "El Hombre: ese desconocido" (o bien "La Incógnita del Hombre" según algunas ediciones), en dónde desarrolló sus conclusiones, sus observaciones y su propuesta. La obra de Carrel bien merecería ser reevaluada, ya que plantea cuestiones esenciales que siguen sin haber sido solucionadas satisfactoriamente.
Por otra parte, en el Capítulo IV, el lector se encontrará con el tema de la heredabilidad de los caracteres adquiridos. Jaime María de Mahieu creyó sinceramente en esta posibilidad (aunque la verdad sea dicha: sólo como posibilidad), algo que la genética actual niega terminantemente. Con todo, aún admitiendo hoy la imposibilidad de sustentar científicamente este fenómeno, justo es reconocer que el hecho no invalida lo esencial de todo el resto de su pensamiento y, en todo caso, debe tenerse en cuenta el estado general de los conocimientos genéticos de hace medio siglo atrás en virtud de los cuales, si bien ya la mayoría de los científicos negaba la posibilidad de que los caracteres adquiridos fuesen heredables, los argumentos todavía no parecían del todo terminantes.
Con todo, y para hacer justicia al tema, también deberíamos señalar que el fenómeno básico de la modificación genética — la mutación — sigue siendo un área en la cual seguimos estando bastante lejos de saber todo lo que deberíamos saber.
Hemos avanzado mucho en la descripción de su mecánica a nivel molecular y sub-molecular. Pero hemos avanzado bastante menos en la comprensión de las causas que la disparan. Sabemos que hay radiaciones y una serie de otros factores físico-químicos que pueden provocar una mutación. Pero no tenemos aún hoy día una explicación realmente satisfactoria de todo el proceso de la "malinterpretación" del código genético ocasionado por sucesos que siguen adscribiéndose en gran parte al azar. Y no podemos menos que recordar que, en muchos casos, el azar ha sido a la biología lo que el culto a la arqueología. Cuando los arqueólogos desentierran un artefacto de cuya finalidad o utilidad no tienen ni la más pálida idea, casi automáticamente se sienten inclinados a clasificarlo como "objeto de culto". Algo similar sucede con los biólogos: cuando no tienen demasiado bien en claro qué es lo que rige un proceso, la tentación de adscribirlo al famoso azar parece ser casi irrestible.
"La Naturaleza del Hombre" es un buen libro. Muchos, probablemente, no estarán de acuerdo con sus deducciones y sus conclusiones. Esto es previsible. Por un lado, porque obliga a revisar unos cuantos paradigmas que hacen al "pensamiento políticamente correcto" actual. Por el otro lado, porque simplemente obliga a pensar y reflexionar.
Y no sé qué pensarán los lectores del Siglo XXI, pero yo sigo creyendo que un libro que obliga a pensar es un buen libro.
Denes Martos