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El peronismo visto por Victor Frankl

 

Fermín Chávez

El peronismo visto por Victor Frankl - Fermνn Chαvez

93 páginas
Ediciones Theoria
1999

Encuadernación rústica
 Precio para Argentina: 30 pesos
 Precio internacional: 9 euros

El estudio del tema peronista que damos a conocer ahora, en versión castellana completa, ofrece tesis originales y bien fundadas. Cuando en 1995, conmemorando el medio siglo del 17 de Octubre, disertamos sobre «Perón y Peronismo de extramuros», nos ocupamos del mismo, señalando que aportaba una visión coherente del proceso genético de las ideas justicialistas y el parentesco con las encíclicas «Rerum Novarum» y «Quadragesimo Anno». También destacamos el punto en que Frankl lo da a Perón influido por algunos escritos de monseñor Miguel de Andrea, quien había publicado El catolicismo social y su aplicación, en 1941, y Justicia Social, en 1943.
En verdad la doctrina social de la «Quadragesimo Anno» fue seguida por el coronel Perón que creó la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde la cual llevó a la práctica el principio del «Estado subsidiario». El pensador austríaco hace un estudio comparativo del Decálogo de los Derechos del Trabajador, proclamado el 24 de febrero de 1947, con el pensamiento de las dos Encíclicas citadas. También lo hace con relación a la Constitución de 1949, en sus capítulos de Derechos Sociales; y señala textos de monseñor de Andrea que coinciden plenamente con definiciones del pensamiento peronista.

 

ÍNDICE


Estudio introductorio           11
Artículos y Conferencias de Víctor Frankl   17
Florilegio Frankliano           19
El peronismo y las Encíclicas Sociales         27
Anexo indispensable           91             

ESTUDION INTRODUCTORIO

Nuestro primer encuentro con la obra del profesor Víctor Frankl -el historiador de la cultura, no el sicoterapeu-ta Viktor E. Frankl-, data de 1953, año en que llegó a nuestras manos su libro Espíritu y camino de Hispanoaméri­ca, hacía poco editado en Bogotá por la Biblioteca de Autores Colombianos, como volumen I de un proyecto de tres que no llegó a concretarse. Y mi primera utilización de su pensamiento filosófico se remonta a 1956, año en que redacté mis ensayos de Civilización y Barbarie. El liberalismo y el mayismo en la historia y en la cultura argentinas, editado en diciembre de ese año por Trafac.
En esta oportunidad hacíamos nuestra su afirmación de que América no posee una autoconciencia bien clara de su particularidad y de sus valores propios, y que es indispensable que nos demos cuenta cabal de nuestras relaciones con el mundo europeo, para no caer bajo el mismo signo trágico en que se movió Siger de Brabante en el medioevo.
Este sabio austríaco nació en Bielitz el 13 de diciembre de 1899 y murió en Viena el 26 de abril de 1979. Cursó sus estudios superiores con grandes maestros, en días memorables de la Universidad de Viena que él recordaba con felicidad. A la par de sus cursos en las Facultades de Filosofía y Derecho estudió en la Facultad de Teología Católica, presente en la misma casa de estudios, e im­pregnada de tradición aristotélica y tomista. El mismo Frankl consigna la presencia de un «influyente grupo de herederos y discípulos de los filósofos austríacos Bolzano y Brentano, lo que significaba la actividad, dentro de la Facultad de Filosofía misma, de ideas neoaristotélicas y hasta neotomistas, al lado del Neokantianisrno y Neoposi­tivismo del «Circulo de Viena», predominante en aquellos años de la primera postguerra» 1.
Entre sus maestros mayores se contaron Heinrich Rit-ter von Srbik y Max Dvorak. El primero de ellos -nacido en 1878 y muerto en 1951-, enseñó en la Universidad de Viena desde 1922 y cultivó fuertemente la Geistesgeschichte, his­toria del espíritu, dentro del pensamiento de Leopold von Ranke. Consideramos como su obra principal la de 1950-51 titulada Geist und Geschichte vom deutschen Humanismus bis zar Gegenwart (Espíritu e Historia del Humanismo alemán hasta el presente).
Max Dvorak (1874-1921), historiador del arte, enseñó tam­bién en Viena desde 1909. Su obra capital, editada después de su muerte, se titula Kunst-geschichte ais Geistesgesdchi-chte (Historia del Arte como Historia del Espíritu). En ella aplica el método ideológico a la realidad artística.
Víctor Frankl desarrolla el método de «la Historia de las Ideas y Estructuras Espirituales» desde su cátedra en Viena y luego en sus libros, especialmente los que tratan de temas de historia hispanoamericana.
La Segunda Guerra Mundial arrojó al maestro a tierra americana, «después de la catástrofe del Estado austríaco en 1938», como él mismo recuerda. Y así llegó a la Argentina, donde en mayo 1941 pudo participar en un Concurso organizado por la Acción Católica en celebración del Cincuentenario de la «Rerum Novarum» y del décimo aniver­sario de la «Quadragesimo Anno». Su trabajo, con el que obtuvo el Primer Premio, versaba sobre «La justicia social en el orden cristiano de la sociedad».
Poco tiempo después se produjo un hecho importante en su preparación hispanoamericana: «... el encuentro con el alma mestiza -recuerda- en el Paraguay, y el descubrimiento del reencarnado espíritu heroico y grandioso, propio de una tragedia griega, en el pueblo paraguayo, cuyo gobierno había llamado al que escribe estas líneas, para la enseñanza universitaria...»2.
Frankl vivió desde el Paraguay el desarrollo del primer gobierno de Juan Perón y la formulación de la doctrina justicialista.
En Asunción el austríaco colaboró en diversas publicaciones, entre ellas Revista del Ateneo Paraguayo, Cultura, La Tribuna y La Razón, durante los años de 1946, 1947 y 1948. De acuerdo con sus propios recuerdos, vivió en el campo: «Fue durante los dos últimos años de mi vida en el Paraguay, los que precedieron a mi llamada a la Universidad Nacional de Colombia -viviendo yo en el campo paraguayo, en íntimo y continuo contacto con las tremendas fuerzas de la tierra mestiza, y en presencia del encanto demoníaco del hombre mestizo, entregado con toda mi alma a la labor de investigación de la realidad espiritual y material de ese país- cuando experimenté la profunda transformación de todo mi ser, que hizo de mí un hombre hispano­americano; fue la transformación de un hombre intrínsecamente viejo, impregnado de las esencias de un mundo cultural viejo, en un ser joven, miembro de un mundo esencialmente joven, en que todo es potencialidad, devenir, futuro...» 3.
La etapa colombiana de Frankl fue muy fecunda, con trabajos de historia de nuestra cultura. Publicó en caste­llano Idea del Imperio Español y el problema jurídico-lógico de los Estados Misiones en el Paraguay, México, 1948; Espíritu y camino de Hispanoamérica, Vol. I, Bogotá, 1953, y El «Antijo-vio» de Gonzalo Jiménez de Quesada y las concepciones de rea­lidad y verdad en la época de la Contrarreforma y del manieris­mo, Madrid, 1963. Aparte de numerosos artículos en revis­tas de Colombia y de México. Nuestro personaje permane­ció en Colombia desde los últimos años de la década de 1940 hasta casi fines de la década de 1950. Aparte de enseñar en la Universidad Nacional también tuvo cátedra en la Javeriana.
En su libro de 1953 Frankl considera que la edad de América es aproximadamente de unos 400 años, correspondiente a la que tuvo el mundo occidental en el siglo IX, y por esa razón no tiene una conciencia clara de su particularidad y de sus valores. Y entonces debemos darnos cuenta de nuestras verdaderas relaciones con el mundo europeo: tesis sostenida también entre nosotros por el profesor Nimio de Anquín.
Su obra sobre el «Antijovio» de Jiménez de Quesada constituye un modelo de exégesis histórica en la que desarro­lla su metodología de «la historia de las ideas y estructu­ras espirituales», y, estudiando nuestra realidad cultural, amplía el método de sus maestros de Viena, en vista de «la complicadísima configuración ideológica del mundo his­tórico en Hispanoamérica».
En la América Hispana la periodización de su historia no corresponde a la de la historia occidental. Aquí se produce «el fenómeno único de la presencia y actividad de contenidos conceptuales de distinta edad histórica, pero igualmente pertenecientes al lejano pasado, es decir sobrepasados por la evolución histórica de Europa Occidental»4. Por eso la configuración ideológica de nuestro mundo histórico le hizo ampliar el método de la Historia de las Ideas, según confiesa.
Durante 1958 la presencia de Frankl se hace sentir en España: la revista Estudios Americanos de Sevilla publicó sus estudios «Las concepciones historiográficas de Gonza­lo Jiménez de Quesada» (núms. 76-77, enero-febrero), y «Agustinismo y nominalismo en la filosofía de la historia según Gonzalo Jiménez de Quesada» (núms. 82-83, julio-agosto). Por ellos nos informamos que su obra sobre el «Antijovio» fue escrita en Bogotá, si bien iba a aparecer recién en 1963 en Madrid.
Ya de vuelta en Viena nuestro maestro vivió sus últi­mos años en Boschstreet 24/3/4/11. Y en su querida ca­pital escribió para la Zeitschriff fur Politik (Revista Política), de Munich, el trabajo que aquí presentamos, el que apareció en el número 3, Año 19, de la misma, fechada en se­tiembre de 1972. Su título original es Der Peronismus und die Sozial-Enzykliken, es decir, El Peronismo y las Encícli­cas Sociales.
La publicación en Viena, y en alemán, durante 1958 de un trabajo sobre «'El Antijovio' de Gonzalo Jiménez de Que-sada como problema de Historia de las Ideas», aparecido en un órgano de Institutos para la Investigación Histórica, indica que Frankl había vuelto a tomar contacto con su patria, o habría viajado a la misma.
En cuanto al estudio del tema peronista que damos a conocer ahora, en versión castellana completa, digamos que el mismo ofrece tesis originales y bien fundadas, salvo en algún caso menos aceptable. Cuando en 1995, conmemorando el medio siglo del 17 de Octubre, disertamos sobre «Perón y Peronismo de extramuros», nos ocupamos del mismo, señalando que aportaba una visión coherente del proceso genético de las ideas justicialistas y el parentesco con las encíclicas «Rerum Novarum» y «Quadragesimo Anno». También destacamos el punto en que Frankl lo da a Perón influido por algunos escritos de monseñor Miguel de Andrea, quien había publicado El catolicismo social y su aplicación, en 1941, y Justicia Social, en 1943.
En verdad la doctrina social de la «Quadragesimo Anno» fue seguida por el coronel Perón que creó la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde la cual llevó a la práctica el principio del «Estado subsidiario». El pensador austríaco hace un estudio comparativo del Decálogo de los Derechos del Trabajador, proclamado el 24 de febrero de 1947, con el pensamiento de las dos Encíclicas citadas. También lo hace con relación a la Constitución de 1949, en sus capí­tulos de Derechos Sociales; y señala textos de monseñor de Andrea que coinciden plenamente con definiciones del pensamiento peronista.
Gontrán de Güemes, en su libro Así se gestó la dictadura de 1956, publicó el texto completo de un documento, supuestamente difundido en vísperas del 4 de junio de 1943 y atribuido al GOU. Frankl, con sano juicio, y tras un serio estudio, lo da como una falsificación.
Es menos feliz el doctor Frankl en sus asertos sobre la influencia de la revolución boliviana de diciembre de 1943 sobre el andar de Juan Perón, porque si bien la logia RADEPA es anterior al GOU, la doctrina de este último es particularmente argentina y producto de las necesidades políticas de nuestro país. Tampoco, en rigor, se puede establecer influjo alguno decisivo de Lázaro Cárdenas y de Getulio Vargas, a pesar de coincidencias genéricas.

Fermín Chávez

 

1.    Víctor Frankl, «Introducción» a Espíritu y camino de Hispanoamérica, Bogotá, 1953.
2.    ídem.
3. «Hispanoamérica y el pensamiento filosófico europeo», cap. II de Op. cit., pág. 52.
4. Cfr. El «Antijovio» de Gonzalo Jiménez de Quesada y las concepciones de reali­dad y verdad en la época de la Contrarreforma y del Manierismo, Madrid, 1963.