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Los judíos desde el punto de vista biológico

 

Eustace Mullins

Los jud�os desde el punto de vista biol�gico - Eustace Mullins

154 páginas
medidas: 14,5 x 20 cm.
Ediciones Sieghels
2016
, Argentina
tapa: blanda, color, plastificado,
 Precio para Argentina: 180 pesos
 Precio internacional: 18 euros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentamos por primera vez en castellano a uno de los historiadores revisionistas más destacados de norteamérica: Eustace Mullins logró una ininterrumpida carrera de cuarenta años como escritor, artista y hombre de negocios. Veterano de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, prestó servicios como investigador del congreso durante la batalla del Senador Joseph McCarthy contra el comunismo, ha sido funcionario de la Biblioteca del Congreso y ha tenido una destacada labor como artista, ya sea por sus trabajos de pintura como de fotografía.
Como discípulo y biógrafo de Ezra Pound, se adentró en la conspiración fundamental del sistema, la de la Reserva Federal y su domino por banqueros judíos, lo que le valió el mérito de ser el primer escritor cuyos libros se han quemado en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.
Tras veinticinco años de estudio sobre el problema de la decadencia y caída de las grandes civilizaciones, fenómeno que se repite en los cinco mil años de historia que tenemos registrada, luego de haber estudiado también los reinos animal y vegetal y su comparación, Mullins descubre el común denominador de las civilizaciones humanas apoyado en sus estudios de biología, donde este común denominador se encuentra por doquier. A ningún académico se le había ocurrido anteriormente investigar este factor como causa primordial de la degeneración y caída de los imperios. Este factor es el parasitismo. Pero dado que el grupo que parasita la civilización ha conseguido hacerse con el dominio del mundo académico y universitario, este factor se encuentra sumido en la oscuridad.
El grupo parasitario, con objeto de mantener su situación parasitaria, tiene que ejercer algún tipo de control sobre su anfitrión, ya que ningún anfitrión tolera por las buenas la presencia de parásitos.
En las crónicas de muchas civilizaciones, encontramos que la presencia del grupo parasitario es, en muchos casos, letal para el pueblo anfitrión, porque produce cambios trascendentales en su patrón de vida, y desvía sus mayores energías a nutrir a los parásitos. Estas alteraciones afectan a todos los aspectos de la existencia del pueblo anfitrión, e inevitablemente lo debilita hasta un punto en que es destruído.
Mullins intenta en este trabajo estudiar el fenómeno del parasitismo, por analogía y comparación con los fenómenos de parasitismo que se producen en la naturaleza, y la influencia que el factor judio ha tenido en esta situación.

 

ÍNDICE

 

Sobre el autor9
Prólogo11

I.- El parásito15
La capacidad de mutar18
Se les conoce como judíos20
Otras consideraciones biológicas21
El punto de vista científico23
El parasitismo no es comensalismo24
La modificación del organismo25
El parasitismo viola la naturaleza26
Los parásitos temporales27
Parásitos y evolución28
La especialización entre los parásitos29
Las fases adultas del parásito32
Profundos cambios en la estructura esquelética34
Restos arqueológicos culturales36
El odio38
Modificaciones adaptativas39
Las fases reproductivas40
Las reacciones defensivas41
Daños provocados por el parásito42
Otros parásitos43
Reacciones contra el parásito44
El conocimiento del parásito45
Siempre un enemigo46

II.- El judío biológico49
El ascenso y caída de los imperios49
Teorías de Oswald Spengler50
Una teoría posterior51
La RIIA y la CFR52
La importancia de la biología54
El modelo parasitario55
La llave inmovilizadora56
Cuerpos extraños57
La actitud del parásito59
El complejo anal60
Los parásitos en muchas facetas de la vida62
El caso Dreyfus63
Nuestros propios casos Dreyfus64
Los gentiles oportunistas65
La necesidad de control66
Agresión67
El presupuesto del parásito68
Tendencia a la degeneración69
El símbolo de la victoria70
El patrón biológico71

III.- El ‘Shabez Goi’73
Las civilizaciones avanzadas74
Una definición75
Condena y expulsión76
La debilidad del anfitrión77
Desligados de cualquier código78
La paradoja del parásito79
El trabajo duro80
La teoría del parasitismo biológico81
La función del gobierno84
¿Qué justicia?85
La influencia directa87
El mayor peligro88
¿Qué es un ‘shabez goi’?89
La degeneración sexual91
Blandos y traicioneros92
Una vida sin esperanza94
La alegría de una vida sana95
Una profunda alienación97
Un intenso sufrimiento98
La tarea que tenemos ante nosotros98
No hay héroes99
El informe Mullins100
Presciencia109
Paralizado por los parásitos110
Una economía maniatada111
El Tribunal Supremo112
La escoria de la Tierra113
¿El fin del camino?114
¿Se detendrán los comunistas a sí mismos?115
El efecto ruinoso117
La planificación de los disturbios119
La influencia comunista120
Destrucción masiva122
Garantía de seguridad123
Saqueando según lo planeado124
Solicitante, los Estados Unidos125
El programa de hibridación127
Un anuncio que les salió por la culata128
La paralización lenta129
El papel de las iglesias130
La administración de la iglesia desenmascarada131
Unos tontos desorientados132
Los estudiantes están desinformados133
Los estudiantes están siendo estafados134
El Síndrome MacLeish134
La credulidad137
¿Un despertar estudiantil?137
La servidumbre mental [La B’nai B’rith]138
Desastres editoriales141
¿Existe Buckley?142
Las trastadas de los ‘shabez goi’143
Técnicas comprobadas145
El tratamiento silencioso146
Los hijos de los ‘shabez goi’147
Una reacción adecuada148
Viven en la oscuridad149
Aplauden la traición150
Ninguna libertad151
El parásito Lo posee todo152
Una ley de la naturaleza153

Sobre el autor

 

A sus cuarenta y cinco años, Eustace Mullins lleva tras de sí una ininterrumpida carrera de treinta años como escritor, artista y hombre de negocios. Al día de hoy lleva publicados cinco libros sobre temas relacionados con las bellas artes, la religión y la economía, además de lo cual mantiene una carrera a tiempo completo como hombre de negocios, y se le conoce como ‘artista de artistas’, un pintor serio que ha devuelto la distancia al arte del paisaje, y cuyas pinturas han ganado numerosos premios. También ha ganado premios por sus exposiciones de fotografías, tanto de retratos como de bodegones.
En el mundo empresarial, ha trabajado como economista y en relaciones públicas.
Eustace Mullins es veterano de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, con treinta y ocho meses de servicio activo durante la Segunda Guerra Mundial. Natural de Virginia, se educó en Washington y en la Universidad Lee, la Universidad de Nueva York, la Escuela de Bellas Artes de Méjico, y el Instituto de Arte Contemporáneo de Washington, D.C.
Prestó servicios como investigador del congreso durante la pasada batalla del Senador Joseph McCarthy contra el comunismo, y ha sido funcionario de la Biblioteca del Congreso. Ha sido asesor de impuestos sobre carreteras para el Instituto Americano del Petróleo [American Petroleum Institute], editor de la revista “Institutions Magazine”, y director editorial del “Chicago Motor Club”.
Durante quince años dedicó sus servicios como editor y escritor para las más renombradas publicaciones conservadoras de los Estados Unidos. Durante algunos años estuvo activamente implicado en los intentos de liberar al poeta Ezra Pound de su confinamiento ilegal en el Hospital St. Elizabeth de Washington, D.C.
Fue el primer escritor cuyos libros se han quemado en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el Dr. Otto John, Director de Inteligencia de la Alemania Occidental, quemó una edición de diez mil copias de la obra de Mullins sobre la Reserva Federal, pocos días antes de desertar a la Alemania Oriental Comunista.

Prólogo

 

Durante veinticinco años he estudiado el problema del fracaso humano, de las expectativas malogradas, y de la decadencia y colapso de los grandes imperios. Son fenómenos que se repiten a todo lo largo de los cinco mil años que el hombre lleva registrando la historia de sus afanes.
Durante los primeros veinte años que dediqué a este estudio, acumulé enormes expedientes de información sobre las diversas civilizaciones. Comparaba estos datos, con vistas a encontrar denominadores comunes que pudieran llevar a una solución, tomando en cuenta, además, factores tales como el entorno del hombre, su carácter, y la persistencia de ciertos patrones de su conducta.
Esto me condujo a un complejo estudio del reino animal, y a una recopilación de aquellos factores que tuviera en común con el reino vegetal.
Hace unos cinco años, descubrí el común denominador de las civilizaciones humanas. A través de mis estudios de biología había llegado a él enseguida, ya que en el reino animal y vegetal este común denominador se encuentra por doquier.
Pero debido a ser un fenómeno natural, y uno tan ubicuo, parte normal y corriente de la vida animal y vegetal a todos los niveles, a ningún académico se le había ocurrido anteriormente investigar este factor como causa primordial de la degeneración y caída de los imperios.
Este factor era el parasitismo. Entre los enormes avances que hizo la medicina durante el pasado siglo, uno de sus logros más impresionantes fue el rápido desarrollo del campo de la parasitología. Se había descubierto que la mayoría de las dolencias humanas más graves las provocaban los parásitos.
A partir de estos estudios, sólo era cuestión de tiempo que los investigadores llegaran a la deducción de que entre las civilizaciones humanas podían darse patologías similares, y que también podrían provocar enfermedades, y la muerte.
Podría haberse esperado que, de sus autopsias de imperios sepultados, los académicos concluyeran que esta patología, el parasitismo, era un factor definitivo en las fatales enfermedades que acaecían a las civilizaciones humanas.
Pero ningún investigador propuso esta conclusión. En toda la Biblioteca del Congreso no puede encontrarse ni una obra que trate de los efectos sociales del parasitismo sobre la civilización. Existen cientos de obras sobre los aspectos médicos del parasitismo, pero ninguna sobre sus igualmente graves efectos socio-económicos. ¿Cómo es esto posible?
¿Por qué los miles de académicos de este campo, que se desesperan por encontrar la más ligera rama sobre la que basar cualquier endeble idea que les sirva de tesis doctoral, han sido incapaces de ver ésta que tienen justo delante: los destructivos efectos de los grupos parasitarios sobre la civilización?
Vamos a ofrecer la explicación más sencilla, que por lo general es la correcta: que el grupo que parasita la civilización ha conseguido hacerse con el dominio del mundo académico y universitario. Y que este grupo no toleraría ningún estudio académico que amenazara la continuidad de su dominio.
¿Que ésta es una conclusión demasiado rebuscada e inverosímil?. En tal caso pongámonos a investigar, en busca de una mejor, y tras haber sido incapaces de encontrar ninguna, examinemos varios de los factores comúnmente aceptados.
Primero: sabemos que en el género humano existe el parasitismo.
Segundo: el grupo parasitario es una especie compacta, bien dirigida (y dirigida desde su interior).
Tercero: el grupo parasitario, con objeto de mantener su situación parasitaria, tiene que ejercer algún tipo de control sobre su anfitrión, ya que ningún anfitrión tolera por las buenas la presencia de parásitos. Una forma obvia de control sería el control de lo que piensa el anfitrión, de lo que lee, y de lo que contempla, ya sea como entretenimiento y ocio, como educación, o como noticias.
Los estudios sobre parasitismo han avanzado a un ritmo tremendo durante el siglo veinte, y no puedo adjudicarme ningún mérito especial por haber formulado la teoría social de los grupos parasitarios en la civilización humana, porque es una teoría que hemos tenido delante de las narices durante al menos las dos últimas generaciones.
No obstante, tan velado y encubierto ha estado este fenómeno del parasitismo, que me ha llevado cinco años desarrollar esta teoría, y soy consciente de que incluso ahora lo único que hago es abrir una puerta para que una pléyade de investigadores puedan usarla para arrojar algo más de luz sobre los problemas humanos, de lo que he podido hacer yo en este relativamente corto periodo de tiempo.
He intentado, en la medida de lo posible, mantener esta obra lo menos técnica que he podido, tanto como permitía la naturaleza de la teoría, de manera que pudieran emplearlo en sus trabajos los investigadores de otros muchos campos. Las ramificaciones de la teoría indican que pudiera ser de inmediata y provechosa utilidad en las áreas de sociología, administración del estado, e historia, tanto para el investigador profesional como para el lego.

Eustace Mullins,
25 de septiembre de 1967,
Washington D.C.